
Revisando en mi biblioteca
física, descubrí libros que había
olvidado. Algunos los creía perdidos, como la mayoría de esos que regalé. Digo
regalé, porque los presté y jamás regresaron. Me da por pensar que están en
mejores manos, que alguien los valora como tal vez yo no podría hacerlo, y no
precisamente que están destinados a permanecer en algún rincón de una
habitación, olvidados.
Quiero creer que cuando nos
desprendemos de algo que...