Foto tomada en el momento de dirigirse el Padre a Bendecir Nuestras Playas.
La Semana Santa terminó y los que tuvieron la oportunidad de viajar, de compartir con sus seres queridos y amigos, ya están de regreso con sus actividades diarias. Yo por mi parte la pasé muy bien. Trabajé y disfruté muchísimo de las maravillas del Mar. Debo decirles que ese inmenso torrente de agua salada queda a pocos minutos de mi hogar, sin embargo casi nunca voy a visitarlo. Esta vez fue no por diversión, más bien por profesión pues en mi país (Venezuela), especificamente en mi estado (Carabobo), se celebra todos los años, lo que llamamos la Bendición del Mar. Se efectúa una misa y el padre bendice nuestras playas a muy tempranas horas de la mañana el domingo de resurreción para que luego los turistas y visitantes, se sumerjan en esas hermosas y refrescantes aguas.
Yo como reportera gráfica, periodista y locutora, estuve ahí cumpliendo con mis tres profesiones de manera simultánea y no sólo desempeñé mi trabajo eficientemente, sino que aproveché una invitación triple que me realizaron para pasear en una de las embarcaciones. Lo disfruté muchísmo, sin perder la ocasión para fotografiar al alcalde del municipio que posó para mi cámara y me concedió una entrevista completa para el periódico y la transmisión en vivo para la estación radial. Me pidieron regresar cuando quiera y yo muy gentilmente prometí volver (por supuesto que lo haré). Aproveché la ocasión para relajarme y meditar, además, mi familia estaba a mi lado haciendo de ese momento, una ocasión placentera.











