
Siempre nos han dicho que por
nada del mundo debemos caer en la tentación de mezclar el trabajo con el
placer, que es completamente negativo y que nos traería innumerables problemas.
Algo de cierto debe existir en todo eso. Seguramente muchas personas hicieron
caso omiso a esa regla y los resultados no fueron para nada favorables. Pero, ¿qué ocurre cuando ignoramos esos
consejos y mezclamos el trabajo con el placer? Te invito a descubrirlo...