6 de noviembre de 2008

"Lo que marca la diferencia"




Hay quienes dicen que mi estado de ánimo es diferente, que se me nota un poco más alegre y sonriente. Los que dicen que he cambiado, sus razones tendrán. Yo por mi parte sólo puedo afirmar que todos tienen algo de certeza, que lo que dicen es verdad.

Claro que he cambiado, no soy la misma persona de antes.

Mi vida dio un vuelco, un giro totalmente completo, tal vez para bien o para mal, pero de lo que sí estoy segura, es que ahora soy diferente… Ya dejé a un lado a esa persona insegura, que tenía miedo a mostrarse al mundo y a dejar relucir sus cualidades y defectos, por temor a lo que dijeran los demás, ahora vivo mi vida tal cual quiero, trazo mis propias metas y defiendo mis convicciones. Estoy al tanto de que no todo en la vida es fácil, que para obtener las cosas que realmente queremos debemos trabajar mucho con coraje, tesón y dedicación, pero al fin y al cabo es nuestro ideal y alcanzarlo es lo más importante. Los golpes son los que nos hacen crecer, por ellos cambiamos realmente. Si no fuera porque me he tropezado infinidades de veces, tal vez aún fuera como antes. A lo mejor no habría cambiado mi perspectiva y manera de ver y encarar la vida. Cuando estamos pasando por esos desagradables momentos, nos sentimos abatidos e incluso renegamos a veces de nuestro propio destino, pero luego al superar esos obstáculos, comprendemos que realmente estaban allí para dejarnos una moraleja, una enseñanza.
Ahora, después que la tormenta pasó, agradezco a Dios por haberme permitido la oportunidad de crecer como persona y como profesional.

En esos momentos cuando sentí que el mundo se derrumbaba a mis pies, no pensé jamás que de eso sacaría el mejor de los provechos y que serviría como puente, como punto de partida para esta nueva marcha que he decido emprender.
Aprendí muchas cosas, tal vez más rápido de lo que estaba preparada; antes del tiempo, pero aprendí. Descubrí que la confianza no se debe confundir con la ingenuidad. Es bueno confiar en las personas, es vital; pero también es preciso percatarse de que no todos son lo suficientemente maduros para valorar este legado, y muchos incluso, nos desean mal. Es preciso quitarse la venda de los ojos y comprobar quiénes verdaderamente están allí para ofrecernos su amistad sincera y sobre todo leal, esa que no se empaña ni se agota.
Descubrí que la mejor manera de ser aprobada por los demás, era empezando por aprobarme a mí misma, que es totalmente imposible ser agradable ante otros cuando no soy capaz de agradarme yo.
Comencé por mostrarme tal cual soy y por dejar salir a flote todas esas cualidades que me caracterizan, desarrollé aún más mis habilidades y destrezas.
Encontré por fin después de tanto tiempo, mi verdad, esa que pienso defender a toda costa.
Aprendí a ser feliz con aquello que no puedo tener y a convivir con esas personas que opinan un tanto diferente a mí, que tienen creencias que incluso vayan en contra de las mías. Descubrí a un montón de personas que no sabía que existían, a otras que siempre estuvieron allí pero que ante mis ojos pasaban desapercibidas; hice nuevas amistades y fomenté aún más las que ya tenía. Entendí que todos tienen algo que enseñarnos y no es justo juzgar a los demás antes de conocerlos, a veces perdemos la oportunidad de hacer buenas amistades por no permitirnos conocer bien a esas personas. Amo más a Dios, Nuestro Creador y todas las maravillas que hace por nosotros, soy participe de su Sagrada Voluntad y su Inmenso Poder para hacer las cosas por nuestro bien. Ahora le otorgo mayor valor a esas pequeñas cosas que muchas veces suceden por alguna razón. Admiro más a quienes dan el todo por el todo por defender sus ideales y por alcanzar sus metas. Lucho con mayor énfasis por llevar a cabo todo lo que decido proponerme, mis metas ahora son incontables y me esfuerzo cada día más para obtenerlas.
Me siento orgullosa de todo lo que he logrado en tan poco tiempo.
Mi vida cada día es más social, estable y productiva.
No he perdido ese encanto para tratar a las personas, al contrario ahora está más desarrollado y mantengo esa jovialidad que siempre me ha caracterizado.
Adoro a mi familia por haber estado ahí cuando más los necesité y por mantenerse siempre al pie del cañón. Disfruto más de la vida y de esas detalles que nos llenan de satisfacciones y alegrías.
Vivo a plenitud los designios del amor. He dejado atrás la etapa de los imposibles, ahora pienso que podemos obtener lo que anhelamos, basta con proponérselo y trabajar duro para conseguirlo. Lo más importante de todo es no desistir hasta conseguir lo que anhelamos y mantenernos alerta sin decaer una vez lograda nuestra misión.
A pesar de que ahora mi tiempo es escaso, producto de tantos logros; porque me desempeño en varias ocupaciones, no permito hacer a un lado a esas personas que siempre han estado para apoyarme en todas mis decisiones y para alertarme cuando algo no me conviene, por eso disfruto al compartir amenamente con mis familiares y amigos. Me adapto a las situaciones adversas con mayor aceptación, comprendiendo que todo en la vida no siempre debe presentar el mismo color. Asumo mis retos y responsabilidades de manera honesta y madura. No creo en la suerte ni en el azar, considero que todo en esta vida ocurre por y para algo, no existe la casualidad. Estoy al tanto de que todo, absolutamente todo entra en el mundo de las posibilidades, por eso he aprendido a expandir mi mente e imaginación de manera que ya en esta vida, sencillamente nada me sorprende. Ahora no me cabe la menor duda, de que este cambio tan radical ha sido para mi bien y provecho. Creo haber aclarado a qué se debe el cambio global que le he hecho a mi vida, igualmente continuaré haciendo lo que crea conveniente y mejor para mí y todos los que integran mi entorno. Trataré en lo posible de seguir con este estilo de vida que he adoptado y que tanto me gusta, de esta manera me sentiré mejor conmigo y no me lamentaré en el futuro por haber dejado pasar esta maravillosa oportunidad que la vida me ha brindado…

Para culminar sólo me resta afirmar que son todas esas pequeñas cosas, esos errores cometidos, esos obstáculos superados, esas metas alcanzadas, esos desaciertos, ese transitar del día a día, los que al fin y al cabo… marcan la diferencia.
Mientras posteaba, sonando: " Dos extraños" - Equilibrio

2 de noviembre de 2008

"Contemplando el jardín ajeno"


Citando a Paulo Coelho:


"Da al tonto mil inteligencias, y sólo querrá la tuya, dice un proverbio árabe. Comenzamos a plantar el jardín de nuestra vida y, cuando miramos al lado, reparamos en que el vecino está ahí, espiando. Él es capaz de hacer nada, pero le gusta ofrecer ocurrencias disparatadas sobre cómo sembramos nuestras acciones, plantamos nuestros pensamientos, regamos nuestras conquistas.

Si prestamos atención a lo que él dice acabamos trabajando para él y el jardín de nuestra vida será idea del vecino. Acabaremos olvidando la tierra cultivada con tanto sudor, fertilizada por tantas bendiciones. Olvidaremos que cada centímetro de tierra, tiene sus misterios y sólo la paciente mano del jardinero puede descifrarlos.

No vamos a prestar atención al sol, a la lluvia y a las estaciones... para centrarnos sólo en esa cabeza que nos espía por encima de la cerca.

El tonto al que le encanta ofrecernos opiniones disparatadas sobre nuestro jardín, nunca cuida sus plantas..."



Y es entonces cuando yo me pregunto:

¿ Por qué empeñarnos siempre en prestar más atención a lo que opinan los demás acerca de lo que hacemos, lo que decimos, lo que queremos, lo que somos?
¿Por qué no actuar sin tanto problema, sin importar si le gusta o no a alguien más el curso que deseamos darle a nuestra vida?

Parece mentira pero hay tantas personas que viven por y para los demás.
Si a alguien no le gusta como me visto, como camino, la profesión que elegí, la pareja que tengo, mis amigos, mi estilo de vida, mi manera de enfrentar y encarar las cosas…

Si mi vecino (entiéndase vecino a todo aquel que forme parte de mi entorno, independientemente de donde viva) está en total desacuerdo con mi ideología, conmigo en general, es relativamente normal.

¿Y saben qué?
Me importa un bledo.
No dejaré de hacer lo que desee, ni perderé nunca mi esencia sólo por hacer feliz a quien está más pendiente de la vida de medio mundo, menos de la suya.

Pero reflexiono un poco y llego a la conclusión de que hacen falta esas personas.
Después de todo, son necesarias. Porque sin saberlo, ellos contribuyen (además de a la molestia de inmiscuirse en todo) a que como personas de libre pensamiento y acciones, crezcamos más. Nos demos la tarea de automotivarnos a salir cada día más adelante para demostrarles a ellos y a nosotros mismos que no sólo somos los dueños de nuestros pasos, sino que aunque a veces los demos en falso, la mayoría del tiempo pisamos firme, con convicción, porque estamos seguros de lo que somos y queremos, y no aceptamos que venga alguien más a imponernos un estilo de vida distinta a la que anhelamos.

Sucede que los vecinos a veces no entienden que sus ideas lejos de ser importantes son abrumadoras. Aunque se dan casos contrarios.
Por ejemplo, ¿qué pasa cuando es nuestra madre por ejemplo la que quiere darnos miles y miles de ideas de cómo vivir nuestra vida? Obviamente nosotros elegimos cómo hacerla, pero tampoco es que no importen sus opiniones, al contrario, importan y mucho. El asunto es que de nosotros dependerá qué consejos y alternativas podemos optar, pero siempre y cuando notemos que no va en contra de lo que deseamos porque sino sucedería exactamente lo que se trata de evitar: QUE OTROS DECIDAN POR TI!!!

Padres, hermanos, amigos, pareja, compañeros; jefes, vecinos en general, se les agradece muchísimo que se preocupen por mi, que mi vida les importe, que deseen lo mejor para mi (algunos), que traten de contribuir dando alternativas, puntos de vista; pero honestamente, cada quien es libre de escoger lo que crea conveniente y si existen diferencias de opiniones, es válido, no todos pensamos igual. Cada ser es distinto y en parte semejante a los demás, por eso cada quien se debate en la conducción de su vida.
¿Que nos equivocamos a veces? Todos lo hacemos, nadie es perfecto. Pero somos libres, independientes de vivir como lo deseemos.

Porque si bien es cierto que algunos opinan de más por nuestro bien, también lo es que otros lo hacen por el caso contrario, simplemente para fastidiarnos la vida a más no poder.
Entonces independientemente de las situaciones y para evitar posibles desacuerdos y disputas, digo: STOP!!!

NO A LOS ENTROMETIDOS!!!

VECINO, ENCARGATE DE TU JARDÍN, QUE YO ME OCUPO DEL MIO…!!!

31 de octubre de 2008

"La vida, una razón"


Hoy quiero escribir sobre la vida, esa que está llena de altos y bajos.
Una vida que aunque a veces se torne un tanto compleja y difícil de sobrellevar, nunca deja de ser.
Mi vida como la de muchas otras personas, está llena de contratiempos, pero también le sobran momentos de plena felicidad. Son esos instantes los que verdaderamente vale la pena recordar, esos que han sabido dejar a su paso un repertorio de alegrías.
Parece mentira, pero es más frecuente que optemos por recordar episodios desagradables que instantes amenos. No sé si lo haremos por masoquismo o porque simplemente han sido más fuertes y por tal motivo, más difíciles de olvidar. Pero estar atados a la tristeza y a las vicisitudes, no favorece en nada; al contrario, nos sumergimos aún más en la depresión.

¿Por qué si la vida ya es lo suficientemente seria como para agregarle un mayor toque de seriedad, no tomamos conciencia y buscamos la manera de encarar y hacerle frente a los contratiempos que se nos presenten, y a echar por tierra los fracasos, viviendo con entusiasmo?

Con el tiempo he aprendido que es mucho más fácil vivir del presente; que si tengo que mirar hacia atrás y recordar algo, que sea positivo.
Decidí hoy tratar este tema, porque hace algunos días alguien me dijo que se sentía enamorado de la vida.
¡Cielos! Debo reconocer que eso me llenó de gozo y satisfacción, porque al parecer por fin la gente está despertando. Nos estamos dando cuenta que nuestra vida es verdaderamente importante.
Que debemos sentirnos orgullosos y agradecidos diariamente con Dios, por habernos permitido la dicha de respirar, de observar y apreciar la naturaleza y todo cuanto en ella se encuentra.

Me siento agradecida de poder estar aquí compartiendo una vez más lo que siento, lo que pienso y deseo transmitir con todas esas personas que se que me leen.
Lo importante del amor no es sólo sentirlo, sino expresarlo, pero de la mejor manera.
Así pasa con la vida. No basta con estar, con pensar que estamos vivos sólo porque respiramos, es preciso ir más allá.
Es elemental salir a la calle y disfrutar de todo lo que nos rodea, de todas esas personas que están ahí por algún motivo, de esa ciudad que nos ve diariamente transitar.
Disfrutar de lo que hacemos, de lo que somos…
Entiendo que a veces con tantos problemas se hace complicado reír y estar feliz, pero aún así, siempre existen motivos que nos hagan sentir mejor:
Una palabra de aliento, una canción, una fragancia; una palmada en la espalda, un hermoso recuerdo, un gesto, un detalle, una persona especial; o el simple hecho de saber que estamos vivos, que continuamos acá.
¿Acaso no son suficientes razones para llenarnos de alegría, de gozo y de emotividad?
Para estar contentos y agradecidos con la vida sobran motivos, lo importante es encontrarlos y saber apreciarlos.
Darles el valor que merecen, aprender a vivir sin lo que no podemos tener y disfrutar de todas esas cosas que tenemos a nuestro alcance.
Entonces, ¿vale la pena o no estar vivos y enamorarnos cada día de esta vida que aunque a veces nos muestre un rostro no parecido al que quisiéramos, nos sorprende luego con la mejor de sus sonrisas?

¡Compagina con tu vida y disfrútala al máximo!

27 de octubre de 2008

“En la lucha por Venezuela”



Esta vez tengo un artículo dedicado a la autoestima; de hecho no es la primera vez que abordo éste tema, pero en esta oportunidad quisiera plantearlo desde otra perspectiva. Primero podemos hablar de la autoestima individual, esa que tenemos tú y yo; aquella que nos permite sentirnos bien con nosotros mismos, entre otras cosas. Existe otra autoestima que se obtiene de la forma de ser y de ver la vida de todo un conjunto.

El venezolano como individuo cree en él, en su trabajo; se traza metas y se esfuerza por alcanzarlas. Esto es cuando hablamos en singular; pero a la hora de pluralizar la cosa cambia, nos vemos como un país sin oportunidades donde muchas veces es mejor no estar, visualizamos a gente floja que vive para ingerir alcohol y para los juegos de azar.

Qué distinto nos iría sin pensáramos de otra manera, si nos diéramos cuenta de que como nación somos grandes, que como pueblo podemos (al igual que como individuos) lograr nuestras metas, que ningún político vendrá a solucionar lo que a nosotros nos corresponde.

Créete en un país donde la gente sea puntual y responsable, donde el “vivo” sea aquel que más trabaje y al que se les reconozcan sus méritos. Sueña con una nación de libertad y oportunidades en la cual el respeto, las leyes y la moral, son comunes normas de vida. Anhela un Estado Soberano gobernado por los líderes justos y nobles, los mejores hombres para el mejor pueblo.
¡OK… Ahora abre los ojos y comienza a trabajar en ello!


16 de octubre de 2008

"Los prejuicios"




Enciclopédicamente, la amistad se conoce como el afecto personal, puro y desinteresado que se tiene hacia determinada persona. Pero actualmente éste término ha perdido credibilidad. Por lo general las personas buscan relacionarse con otras por algún tipo de interés. La sociedad juega un papel fundamental en el marco de esta situación, ya que si bien es cierto que la amistad es importante no sólo para el desarrollo social del hombre sino para su supervivencia, también es cierto que a veces elegimos a nuestros "amigos", no por lo que son como personas, sino por lo que puedan aportar; muy bien lo alude el dicho tan conocido "tanto tienes, tanto vales".
A veces menospreciamos a las personas o simplemente las etiquetamos. El nivel social ejerce un rol importantísimo. A pesar de existir excepciones, lo normal es que una persona de buen status y apellido, se codee con otra de un alto nivel social; es poco frecuente que su amistad, verdaderamente genuina, sea entablada con una persona no reconocida o de bajo nivel social.
Esto se debe a que es más importante lo material, el dinero, el status; que una verdadera amistad, esa que perdura con el tiempo y que aun en la adversidad, cobra mayor fuerza.

Otro generador de disputas entre los hombres de una determinada sociedad, es la que incita el estado. Muestra de ello es la pésima relación que mantienen miembros de un mismo país. En este caso vale la pena mencionar al nuestro. Venezuela siempre ha sido un país libre, hermoso, destacado por su compañerismo, pero cuando se toca el tema de la política, pareciera que fuerzas mayores cobraran vida.

Es justamente ahí cuando vemos a personas que durante años han sido amigos y esa amistad se ve fracturada por diferencias de opiniones, incluso; familias en guerra porque difieren de la inclinación política de los otros. Resulta difícil comprender que Opositores y Simpatizantes del Gobierno merecen la pena convivr juntos y en armonía, porque al fin y al cabo todos somos Venezuela.

Nuestra sociedad es prejuiciosa. Y cuando hablo de prejuicio no sólo me refiero al negro y al blanco, ni únicamente al pobre y al rico; sino también al homosexual, al comunista, al fascista, al chavista, al de la oposición, al cristiano, al pagano, al rockero... En fín, el mundo está acostumbrado a tildar de impropio a todo aquel que no esté dentro de los parámetros de la sociedad.

Como es notorio, a veces juzgamos a ciertas personas por el hecho de ser diferentes.
¿Y qué? El mundo es mejor gracias a que muchas personas se destacaron por sus peculiaridades. No podemos conseguir amistad ni relación verdadera y auténtica si vivimos fingiendo ser lo que en realidad no somos.

La amistad no nace de la igualdad,
sino del respeto y del cariño hacia la identidad del otro...